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sábado, 13 de octubre de 2012

Redacción creativa

Redacción creativa. Realiza un trabajo de creatividad es una labor de afianzamiento de la personalidad ,que se apoya en una concepción moderna de la educación,no solo es una cuestión  de método .Pero la meta no es producir obras de literatura infantil;estas ,en todo  caso ,serán los pródromos que necesitarán el aval de los lectores.

Manuel Pantigoso en el epílogo de su obra didáctica Creativa señala tres pilares básicos en la educación: pensamiento,creatividad y humor.

       Lo cierto es que,junio a la ejercitación del pensamiento,se debe ejercitar,también,la creatividad.En realidad,no tiene por qué estar separados puesto  que la presencia  de una,lejos de implicar la renuncia o ausencia del otro,debe representar un estrecho y recíproco relacionamiento.siendo así,las auténticas aptitudes y acciones  cognoscitivas  deben llevar consigo-fomentar-la  espontaneidad ,la riqueza de ideas y la originalidad ,sin descuidar el humor,tan unido al acto creador y ,sin embargo,tan  fácil para congraciarse,sino relajación de tensiones y flexibilidad para actuar con menos solemnidad  y más afecto,con más comprensión,con más alegría”

         Los padres de familia y los maestros constantemente sienten aflorar manifestaciones  de originalidad en los niños.Unas veces a consecuencia de lecturas y relatos ;otras por su propio génesis infantil.¿Qué hacer para mantener fresca esa disposición de  estos menores y evitar que sea aplastado por rígidos modelos? Los avances de la pedagogía señalan a la creatividad como uno de los elementos principales en la formación  integral de los educandos.Padres y maestros deben enfrentarse  al desafío que significa  cultivar este importante aspecto de la persona,el espíritu creador.Obviamente ,se requiere una metodología  eficaz para desarrollar,o mejor aún,impulsar la capacidad  de creación que el niño lleva consigo.Para ello deben cambiarse  criterios obsoletos,rutinarios y poco productivos:

       Si la redacción no tiene otro objetivo más que las correcciones y la nota que le adjudicáis ,si estáis convencidos de que el niño no puede crear ni pensar por sí mismo, sólo puede alimentarse de vuestra riqueza,obtendréis de él “deberes” ,pero nunca obras capaces de poner de manifiesto una personalidad.

Conectores


El presente material de apoyo responde a necesidades prácticas de los estudiantes de la Carrera de Educación en el área de redacción, habilidad verbal fundamental para el profesional de la docencia que forma en nuestra universidad. Asimismo, se ajusta a los contenidos procedimentales planteados en el programa de la asignatura Práctica Profesional I, entre los cuales destaca: comunicar, en forma oral y/o escrita, los  resultados de análisis o interpretación de lo leído, así como sus juicios y posiciones ante la realidad.
         Se recomienda a quienes consulten y se apoyen en este material, familiarizarse con los diferentes conectores, e identificar su uso en múltiples contextos de redacción, de tal manera que puedan emplearlos con propiedad y pertinencia, e incluso, ampliar el repertorio de estas palabras tan importantes para lograr la lógica interna de toda redacción.
       
                                     
Revise cuidadosamente la lista de conectores y trate de emplear el más adaptado a su necesidad redaccional.

Para agregar ideas

Además, asimismo (o así mismo), también, de nuevo, por su parte, otra vez, al mismo tiempo, igualmente, de la misma manera, del mismo modo, en la misma forma, por sobre todo, sobre la base de, por un lado, por otro, en adelante, por una parte, por (la) otra, etc.
Para introducir ideas que se oponen a la expresada anteriormente
sin embargo, no obstante, pero, de otro modo, por el contrario, empero, aún cuando, a pesar de, en oposición a,  si bien es cierto que, enfrentando a, etc.
Para enunciar tópicos
Con respecto a, con relación a, en lo tocante a, en relación con, en lo que se refiere a, en lo que respecta a, en referencia a, en relación a, etc.
Para indicar orden
En primer término, en segundo (término), en primer lugar, en segundo ( lugar), en otro orden de ideas, seguidamente, para empezar, primero, segundo, para continuar, etc.
Para ejemplificar
Para ilustrar esto, por ejemplo, como puede apreciarse (verse, suponerse, entenderse…) como se puede entender (ver, suponer, constatar…), para ilustrar tal (tales) consideración (es), el autor (periodista, escritor, poeta, narrador, ensayista, Fulano de tal…) nos explica (expone, ofrece, aclara, explícita…) que, etc.
Para parafrasear
Es decir, brevemente, en otras palabras, de hecho, cabe decir que, o lo que es lo mismo que, lo que quiere demostrar que, etc.
Para indicar relaciones temporales
posteriormente, entonces, después, al mismo tiempo, antes, ahora, actualmente, hoy día, mientras tanto, en estos (esos, aquellos) momentos, ulteriormente, en la actualidad, en la posteridad, etc.
Para indicar relaciones espaciales
En lugar de, más adelante, sobre, bajo, supram, infram, etc.
Para indicar relaciones modales
De la misma manera, so pretexto de, de tal modo, así, a propósito de, ex profeso, de tal suerte, etc.
Para indicar relaciones causales
Debido a esto (eso, aquello), por esta causa, puesto que, dado que, supuesto que, visto que, por esta situación, etc.
Para indicar consecuencia
Por esta (esa, aquella) (s) razón (es), por lo tanto, en consecuencia, como resultado de, como consecuencia de, de acuerdo con, por tal (es) razón (es), atendiendo a, de todo esto se desprende que, en atención a, por todo lo dicho, en tal sentido, como resultado de, tanto … como, etc.
Para indicar que se va a concluir
Finalmente, para concluir (finalizar, terminar…), a manera de colofón, en conclusión, etc.

               
Referencia bibliográfica
Alvarez, L. (1994) Narración de experiencias. Una práctica de lingüística aplicada para mejorar la redacción escolar.  En: Villegas, C. (Compilador) Estudios de lingüística aplicada a la enseñanza de la lengua materna. Caracas: ASOVELE.

Elaborado por: Prof. Azael Eduardo Contreras Ch. con fines de carácter didáctico.

sábado, 25 de agosto de 2012

El verbo y sus tropiezos en la redacción

El verbo es la palabra que expresa la existencia, estado, acción o pasión de algún ser, señalando casi siempre a la par tiempo y persona. 
En lo que respecta a su uso en la redacción, es conveniente recordar dos de los tropiezos más comunes que se pueden encontrar: verbos irregulares y verbos fáciles.
1. Los verbos irregulares
Se llaman así porque no siguen el paradigma de los verbos regulares en sus tres conjugciones: en ar (amar), er (correr) ir (dormir). 
Se clasifican en defectivos, unipersonales e impersonales o Los verbos defectivos. Son los que carecen de algún tiempo o persona; atañer, aguerrir, aterirse. Los principales son abolir que sólo se emplea en las voces cuya desinencia lleva “i”. Ej. Abolimos, abolía, abolió, etc. En el mismo caso están: aguerrir, aterirse, despavorir, empedernir, trasgredir. 
El verbo balbucir sólo se emplea en la voces en que la “c” precede a la “i” o a la “e”: balbuces, balbucimos, balbucirá, etc. Soler casi no se emplea sino en el presente: suele y pretérito imperfecto (copretérito): solía o Los verbos impersonales.
Según la Real Academia, se llaman así los verbos usados en construcción impersonal que, siendo su índole transitivos o intransitivos, se usan algunas veces sin expresar el agente. Ellos admiten dos formas: 
1) La tercera persona del plural de todos los tiempos. Ej.: “Anuncian lluvia”; “Dijeron que vendría”. Como se puede observar, no tienen sujeto gramatical aunque se les podría dar uno más o menos vago. 
2) La tercera persona del singular precedida del pronombre se. Ej. “Se anuncia lluvia”; “Se dijo que vendrían”. Son unipersonales (una sola persona). Sólo se usan en la tercera persona del singular de todas las personas y todos los tiempos, no tiene sujeto expreso. 
Se dividen en
  • Unipersonales propios los verbos que indican fenómenos de la naturaleza, como amanecer, llover, nevar, granizar, tronar, relampaguear, escarchar, helar, etc. Sujeto implícito de estos verbos podría ser Dios, el cielo, la naturaleza, el día, etc.; pero no son sujetos gramaticales. Algunos de estos verbos se emplean, a veces, metafóricamente, en las tres personas. De tal suerte, que se podrá decir: “Amanecí en el campo”; “Anocheciste bueno”; “Alborearán tiempos de gloria”; “Si no nos escuchan, relampaguearemos y tronaremos”. 
  • Unipersonales impropios ciertos verbos que, aunque se usan ordinariamente en todas las personas, a veces en determinada significación, sólo se emplean en las terceras personas del singular. Los principales son los siguientes: Ser: en expresiones como “Es tarde”, “Era de noche”, “Fue de mañana”. Estar: “Está nublado”, “Estaba sereno”, “¡Qué oscuro estuvo!”. Haber: “¿Hay novedades?”, “Hubo elecciones”, “Habrá tres meses”, “Con tal que no haya abusos”. Hacer: es unipersonal en los ejemplos: “hace frío”, “hizo calor”.
2. Los verbos “fáciles”
Existen algunos verbos, de amplia significación, considerados “fáciles” porque su uso y abuso es muy común (Saad, A. M. 1982). Con mucha frecuencia, se encuentran: “tener”, “poner”, “decir” y “ver” cuyo uso generalizado tiende a ser erróneo porque, en muchos casos, no fijamos nuestra atención; si lo hiciéramos comprenderíamos lo agradable que resulta seleccionar un verbo expresivo y manifiesto que precise mejor la idea. 
Por ejemplo, si en vez de escribir: “En el mástil hay (se encuentra) una bandera”, escribiéramos: “En el mástil ondea una bandera”, expresaríamos mejor la idea, pues no sólo diríamos que en el mástil está una bandera, sino que, además, precisaríamos que es movida por el aire. En este caso y en otros, se recomienda el uso de verbos más precisos y expresivos, siempre que la sustitución no resulte rebuscada o pedante.
El verbo “hacer” es otro de los verbos tan amplios como faltos de contenido que, por influencia francesa e inglesa, se va infiltrando confusión peligrosa, tanto en el habla como en la escritura. Siempre que hagamos referencia a una acción manual, manipulación o artesanía, el empleo del verbo hacer es correcto; por ejemplo: “hacer una mesa”, “hacer pan”, “hacer dulces” etc. De ahí que, por lo que tiene de manual una estatua, podemos decir “el escultor hace un estatua”, pero, si os fijamos que se trata de un artista y si emplea las manos, en realidad trabaja con la inspiración y su genio, lo correcto, por tanto, es “esculpe o moldea una estatua”.
Con respecto al verbo “poner” también debe tomarse en cuenta que sólo puede reemplazarse por otros que den más precisión a la oración: “Mi nieto puso las apalabras significativas en un cuaderno”, debería usarse otro con mayor significación: “escribió las palabras”. Muchas veces ciertas expresiones con el verbo “poner” seguido de una preposición y un sustantivo pueden sustituirse por un verbo transitivo. Ejemplo:”mi padre puso en orden sus pensamientos”, quedaría mucho mejor de la siguiente manera: “Mi padre ordenó sus pensamientos”. Con este verbo se recomienda cautela, pues no conviene abusar de la sustitución, ya que muchas veces, al introducir otro verbo, los cambios no son sinónimos de lo que se desea expresar.
Los verbos “decir” y “ver” pueden ser sustituidos por otros más precisos. Quien al escribir no lo hace con la debida atención, abusa de estos verbos que, por fáciles, son utilizados con muchísima frecuencia. Así, por ejemplo, en vez de escribir: “dice un poema”, estará mejor: “recita o declama un poema”; en vez de “vea usted lo sucedido”, queda mejor: “analice usted lo sucedido”.
En definitiva, conviene fijar la atención en forma permanente para no caer en la trampa de lo vago e impreciso que ciertas palabras, como los verbos señalados, tienden a los escritores quienes, además de escribir con precipitación, no revisan cuidadosamente sus escritos. Si se escribe con elegancia, pureza y precisión, se mantendrá la atención del lector. 
Fuente: Carrera, L. et alii (2006). Técnicas de Redacción e Investigación Documental. Caracas: Panapo.

viernes, 24 de agosto de 2012

Partes de la redacción

De forma resumida y objetiva, la redacción consta de tres partes.
  • Introducción.
  • Desarrollo.
  • Conclusión.
Pero, ¿cómo es cada una de ellas? ¿Qué es necesario que tengan cada una de las partes? Veamos, separadamente.

Introducción

¿Qué es la introducción sino el acto de introducir? Entonces, veamos: introducir es hacer entrar, establecerse.
No es de extrañar que el principio del texto tenga ese nombre, ya que es responsable de hacer que el lector quiera adentrarse, fijar los ojos y leer la parte que resta del texto.

La introducción debe presentar la idea principal (oración principal) que se discutirá no sólo en el primer párrafo, sino en todo el texto.

Por ser el primer contacto que el lector tiene con el escrito, la forma en que la introducción es dispuesta es muy importante. Se debe explorar el objetivo del texto en oraciones que atraigan a la audiencia. Significativo es no prolongar demasiado esta etapa, tres líneas pueden ser suficientes.

Recuerda que el texto comienza con la introducción, en la primera fila. Por tanto, escoge un título cuando la producción sea concluida, pues no hay cómo saber con exactitud todo el desarrollo y final.

Desarrollo

Es llamado «cuerpo de texto», donde la temática es abordada y como su nombre indica, desarrollado. Después de introducir el tema, es hora de hablar de ello, mediante la exposición de los argumentos.

Es necesario que las ideas sean claras y ejemplificadas, si fuera necesario. En esta etapa, evitar la repetición de palabras o frases que tienen el mismo significado. También evitar periodos muy largos, pues tienden a hacer de la lectura un conjunto aburrido y monótono. Además, puede hacer que el escritor se pierda en medio de los propios argumentos.

Es aconsejable no demostrar más de lo que se sabe sobre un determinado asunto, pues podrían cometer errores de las repeticiones de ideas, expuesto arriba. Y no es necesario «marear la perdiz» una vez que la calidad resulta esencial, más que la cantidad de argumentos o el número de líneas. A veces 18 a 22 líneas de desarrollo pueden ser suficientes.

Conclusión

Concluir es acabar, finalizar. Por lo tanto, es el resultado final del mensaje. Muchos no dan importancia a esta fase, pero sin ella el texto queda vago, sin rumbo, sin su moraleja.

En un párrafo, la conclusión debe recoger las ideas planteadas en el texto, sin embargo, con un posicionamiento por parte del escritor o una solución para un problema dado.

Se debe evitar el clásico cierre con «Concluimos que», «Concluyo que», «Finalizando», «Resumiendo» o equivalentes en la conclusión porque no es necesario que el escritor avise que va a terminar el texto, dado que esta etapa debe ser percibida por el lector y no indicada.

lunes, 16 de julio de 2012

Así se realiza un triptico en Word

Pasos para crear un tríptico
 
1. Crear un documento nuevo en Word

2. Ir al menú Archivo y selecciona la opción Configurar Página. 
En la pestaña márgenes configura los márgenes superior, inferior, izquierda y derecha a 2 cm., la orientación de la página deberá ser horizontal, en la pestaña papel elige tamaño carta, Presiona Aceptar.

3. Después vas al menú Formato y selecciona la opción Columna en el numero de columnas escribe Tres y deja marcadas los cuadros "Línea entre columnas" y "Columnas de Igual ancho".

4. Crea otra pagina con Ctrl + Enter.

5. Al momento de ingresar la información empieza de la primera pagina de la columna 1, y continuas hasta la columna 5 que también es la columna 2 de la pagina 2. En la última columna debe ir el titulo del tríptico o la tapa del tríptico.


6. Imprime la primera página y luego, voltea la hoja e imprime la segunda página en la cara 2 de la hoja. De este modo te quedara bien sin problemas para cuando la dobles.

7. Luego crea tu tríptico como se muestra en la siguiente imagen