viernes, 24 de agosto de 2012

Partes de la redacción

De forma resumida y objetiva, la redacción consta de tres partes.
  • Introducción.
  • Desarrollo.
  • Conclusión.
Pero, ¿cómo es cada una de ellas? ¿Qué es necesario que tengan cada una de las partes? Veamos, separadamente.

Introducción

¿Qué es la introducción sino el acto de introducir? Entonces, veamos: introducir es hacer entrar, establecerse.
No es de extrañar que el principio del texto tenga ese nombre, ya que es responsable de hacer que el lector quiera adentrarse, fijar los ojos y leer la parte que resta del texto.

La introducción debe presentar la idea principal (oración principal) que se discutirá no sólo en el primer párrafo, sino en todo el texto.

Por ser el primer contacto que el lector tiene con el escrito, la forma en que la introducción es dispuesta es muy importante. Se debe explorar el objetivo del texto en oraciones que atraigan a la audiencia. Significativo es no prolongar demasiado esta etapa, tres líneas pueden ser suficientes.

Recuerda que el texto comienza con la introducción, en la primera fila. Por tanto, escoge un título cuando la producción sea concluida, pues no hay cómo saber con exactitud todo el desarrollo y final.

Desarrollo

Es llamado «cuerpo de texto», donde la temática es abordada y como su nombre indica, desarrollado. Después de introducir el tema, es hora de hablar de ello, mediante la exposición de los argumentos.

Es necesario que las ideas sean claras y ejemplificadas, si fuera necesario. En esta etapa, evitar la repetición de palabras o frases que tienen el mismo significado. También evitar periodos muy largos, pues tienden a hacer de la lectura un conjunto aburrido y monótono. Además, puede hacer que el escritor se pierda en medio de los propios argumentos.

Es aconsejable no demostrar más de lo que se sabe sobre un determinado asunto, pues podrían cometer errores de las repeticiones de ideas, expuesto arriba. Y no es necesario «marear la perdiz» una vez que la calidad resulta esencial, más que la cantidad de argumentos o el número de líneas. A veces 18 a 22 líneas de desarrollo pueden ser suficientes.

Conclusión

Concluir es acabar, finalizar. Por lo tanto, es el resultado final del mensaje. Muchos no dan importancia a esta fase, pero sin ella el texto queda vago, sin rumbo, sin su moraleja.

En un párrafo, la conclusión debe recoger las ideas planteadas en el texto, sin embargo, con un posicionamiento por parte del escritor o una solución para un problema dado.

Se debe evitar el clásico cierre con «Concluimos que», «Concluyo que», «Finalizando», «Resumiendo» o equivalentes en la conclusión porque no es necesario que el escritor avise que va a terminar el texto, dado que esta etapa debe ser percibida por el lector y no indicada.

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